domingo, 1 de agosto de 2010

La lógica de Alicia

Desde muy chica he tenido predilección por las historias fantásticas, por las historias mágicas llenas de ricos detalles que hacen de verdad volar la imaginación. Mi madre me leía cuentos, muchos cuentos... recuerdo que uno de ellos era una versión adaptada para el publico infantil de la obra de Lewis Carroll "Alicia en el país de las maravillas", ésa historia me marcó desde mi infancia, luego años mas tarde durante mi adolescencia, por casualidad la obra apareció en mi mesa de noche, desde ese momento se convirtió en lectura obligada antes de dormir; ahora al menos trato de leerla una vez por año.

Para mi Alicia en el país de las maravillas, no es solo un relato para niños, es toda una obra literaria y filosófica donde su escritor explotó la lógica humana al máximo de tal forma que por disparatado que fuese el entorno, los acontecimientos siempre estuvieran acordes. Para nadie resulta sorpresa que al final toda la aventura de Alicia fuese un simple sueño dado que si se examina bien durante el relato se dan pistas de lo que es, porque todos en algún momento cuando estamos soñando hemos tenido las mimas sensaciones de Alicia, descritas durante el relato.

A continuación citaré algunos apartes llamativos de la historia que ilustran perfectamente el uso de la lógica en el relato.

- ¿Me quieres decir que sabes la solución? -Dijo la Liebre.
- ¡Correcto! -respondió Alicia.
- Entonces deberías decir lo que piensas -continuó la Liebre.
- Eso es lo que hago -se apresuró a contestar Alicia-; o, por lo menos, pienso lo que digo... lo que viene a ser lo mismo, ¿no es verdad?
- ¡En absoluto! -dijo el Sombrerero-. ¡Qué va! Según eso, sería igual decir "Veo lo que como" o "Como lo que veo".
- Igualmente podrías sostener -añadió la Liebre-, que "Me gusta lo que recibo" es igual a "Recibo lo que me gusta".
- Igualmente podrías mantener -terció el Lirón que parecía estar hablando dormido- que "Respiro cuando duermo" es igual a "Duermo cuando respiro".
- Para ti todo eso es igual -comentó el Sombrerero, y con ésto se terminó la conversación, y el grupo se quedó callado durante un minuto...
Tomado de Capitulo 7 "Una merienda de locos" página 69.

De ésta manera se demuestra que el hecho que A sea igual a B no hace necesario e indispensable que B sea igual A.

- Muy Cierto es -convino la Duquesa-, el flamenco pica parejo a la mostaza. Y la moraleja de eso es... "Cada oveja con su pareja".
- Solo que la mostaza no es una oveja -señaló Alicia.
- Tienes razón, como de costumbre -concedió la Duquesa-. ¡Con cuanta claridad te expresas!
- Me parece que es un mineral -dijo Alicia.
- ¡Claro que sí! -asintió la Duquesa, que parecía querer estar de acuerdo con todo lo que decía Alicia-. Cerca de aquí hay una gran mina de mostaza. Y la moraleja de eso es... "Mi mejora aminora la tuya".
- ¡Ah! ¡Ahora sé! -exclamó Alicia, que no había prestado ninguna atención a esta última observación-. Es un vegetal. No lo parece pero lo es.
- Estoy completamente de acuerdo contigo -dijo la Duquesa-, y la moraleja de eso es... "No trates de parecer lo que no eres"... o, si lo prefieres en forma más sencilla... "Nunca te imagines ser distinto del que a los demás podría parecer que fuiste o pudieras haber sido si no fuera que el que hubieras sido les habría parecido ser otro que el que eres".
- Creo que podría comprender mejor eso -dijo Alicia muy finalmente-, si lo viera por escrito, pero dicho en esa forma no puedo seguir el hilo.
- Eso no es nada en comparación con lo que podría decir, si quisiera -repuso la Duquesa, visiblemente complacida.
- Le ruego no se dé la molestia de decirlo con más palabras -dijo Alicia.
- ¡Oh! ¡No es ninguna molestia! -insistió la Duquesa-. Te regalo todo lo que he dicho hasta ahora.
Tomado de Capitulo 9 "Historia de la tortuga de mentira" página 95.

Si pareces lo que no eres sin quererlo, entonces te has equivocado.

- Gatito de Cheshire -empezó Alicia algo tímidamente, porque no estaba segura de que le gustara este trato. Lo único que hizo el gato fue sonreír un poco más. "Bueno, por suerte hasta aquí parece estar contento", pensó Alicia, de modo que siguió hablándole-: ¿Podría usted decirme, por favor, por donde debería ir?
- Eso depende en gran parte de a dónde quieras llegar -dijo el Gato.
- No me importa mucho a dónde... -empezaba Alicia.
- Entonces no importa por donde vayas -dijo el Gato.
- ... con tal de que llegue a alguna parte -añadió Alicia a modo de explicación.
- Oh, eso lo harás con toda seguridad -dijo el Gato-, si caminas lo suficiente.
Esto le parecía a Alicia una cosa innegable, de manera que decidió cambiar de pregunta.
Tomado de Capitulo 6 "Cerdito y Pimienta" página 64.

Si el camino que recorres no es el camino que te lleva a donde quieres llegar, entonces debes cambiar alguno de los dos, o el camino o el lugar a donde quieres llegar.

Los anteriores fragmentos de la historia fueron transcritos desde la versión traducida y abreviada por León Livingstone, Ph.D. en Filosofía y Letras, publicada por Editorial Victor Hugo.

Espero que estos tres fragmentos hayan causado en ustedes la misma inquietud que causaron en mi.

Los invito a leer la obra completa!
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